Labios naturalmente sensuales ENTRA al post

9.1.12

Las mujeres hablan y los hombres callan

La temática es la misma, falta de compromiso, desilusiones, mentiras, engaños, en fin lo mismo siempre. En todas las historias, el malo es el otro, nosotras creemos que somos perfectas, que somos mágicas y diosas, y por eso merecemos algo mejor. Mientras la relación se da, El es ideal, cuando la relación termina por la razón que sea, el no vale nada para ella. En un parpadeo, ella ha dejado entrar otro hombre en su vida, se pone la venda del enamoramiento, donde encuentra la perfección, el ideal hecho hombre. El otro por el contrario se convierte en el feo, viejo, hasta huele mal, es el de todos los defectos; de esta manera se emprende un nuevo camino, de búsqueda del amor con alguien que apenas se conoce, por eso vemos solo la máscara dorada que nos permite y que nosotras queremos ver.

Los hombres y las mujeres somos diferentes, pero esa misma diferencia nos complementa y nos permite disfrutar de cosas que no poseemos nosotras mismas. Ese maravilloso complemento, es la magia de la relación, es encontrarse con lo desconocido, pero que con la unión y el vivir en pareja muchas situaciones, hacen que sea más enriquecedor y se logre encajar en el cóncavo y convexo. Permitirse conocer, entender a la otra persona de forma neutral, sin juzgar ayuda a que nos conozcamos más a nosotras mismas y logremos transcender en las relaciones.
Pero decir esto es más fácil que vivirlo, en la práctica las cosas nos enfrentan a emociones, que pueden crearle desequilibrio al más equilibrado. Es ahí donde la edad y el género no son importantes.

Existe una enfermedad emocional colectiva, que influye en que hombres y mujeres se mantengan en una carrera contra reloj por encontrar el amor. Buscan el amor en cualquiera que les ofrezca algo de compañía, pasión, o lo que sea. Se adaptan, hasta se puede llegar a mezclar con varias personas a la vez, lo importante es evadir la soledad. Salir del trabajo y tener con quien compartir, así sea una discusión, por eso el refrán “es mejor malo conocido que bueno por conocer” es tan popular y bien aceptado. Esto lleva a la duda, a un conflicto emocional que no permite ver con claridad que no es lo de afuera donde existe el problema, el problema está dentro de sí misma.

Si una relación de pareja tiene un ciclo de armonía y fortuitamente se rompe, es porque algo estaba fallando, no debemos culpar al otro, tampoco debemos culparnos a nosotras, pues una relación de pareja es de dos, y sencillamente esos dos no son compatibles al cien por ciento. Hasta para discutir de algo de lo que no estamos de acuerdo, debemos tener la claridad y benevolencia para poner nuestras opiniones en el estrado sin necesidad de atacar, juzgar o maltratar al otro.

Una relación de pareja donde fluye el amor, está en un constante crecimiento, que permite a cada uno experimentar todos los placeres que se desean en una relación. Es un ganar – ganar, los dos deben tener las mismas participaciones, los mismos atisbos de felicidad, de placer, de libertad. Si uno de los dos, se siente en desventaja, si está dando más de lo que recibe, llegará el momento que rompe, porque algo dentro de sí le hace falta, y eso mismo le hará entrar en una búsqueda continua.

Las mujeres somos más adaptables, y nos permitimos esperar si las cosas cambian, manipulamos situaciones para que las cosas funcionen mejor, pero en algunos casos se olvidan de sí mismas, y no es suficiente para ellos que son cazadores por naturaleza y sienten esa necesidad de buscar lo que no tienen.

Los hombres no hablan de sus emociones, ellos callan, observan y buscan. Las mujeres, observan, juzgan y calculan. Ellos se enconchan y ellas hablan, buscando una respuesta. Pero hablar y juzgar hace que ellos se enconchen más, y esto es lo que ocurre casi siempre. Es muy complicado que una mujer le permita a su hombre expresar lo más íntimo de su masculinidad, sentimiento o sexualidad sin juzgarle, y finalmente maltratarle, y hacerle pagar.
Los hombres temen a las mujeres, porque se sienten juzgados, las mujeres desconfían de sus hombres porque ellos callan. Ellos guardan silencio para que no le juzguen y así se convierte en un círculo, de callar y juzgar.

Llegará un día donde ella se canse de luchar con las conjeturas y buscar soluciones para que él se sienta mejor, o el romperá su silencio huyendo, así no dará explicaciones a alguien que le ha juzgado sin darle una oportunidad. Los dos tienen razón y los dos no tienen la razón. Esto no es cuestión de razones, es cuestión de libertad, una libertad sincera donde no de temor a expresar lo que se siente. Hablar sin ataduras es dar paso a la sencillez de la unidad en pareja.
¿Porque nos da temor decir algo que es propio de cada persona? Porque tengo que temer lo que otros digan, sobre mis sentimientos? He ahí la cuestión, me hace pensar…

10.11.11

Locura para Ser, cordura para estar

Sin ataduras, sin complejos, sin miedo, sin juzgar; dar y recibir en pareja. No hay nada escrito. Hay deseo; no queremos perder las alas, debemos entonces respetar el vuelo del otro (Ser)
La vida de una persona empieza gateando, para aprender a caminar con el ánimo de conseguir el vuelo de una o un águila. Cuando elegimos invitar a otra persona a unirse en ese vuelo, es para levantar y planear en la dirección del viento.  Si uno de los dos se distrae, si ofrece resistencia entonces se atan y ninguno puede volar.  Las águilas no pueden tener ataduras con otra de su misma especie, terminaran hiriéndose para buscar la liberación.  En los seres humanos pasa igual.
El miedo a la soledad es una fuente de inspiración para dejar entrar en nuestras vidas, a la persona poco indicada.  La elección no se hace correctamente si es el gusto por lo físico en pequeña medida, y  lo  importante es tener con quien compartir  en momentos donde entra la soledad.
Se dice que es mejor estar solo que mal acompañado, pero porque coincide la frase en el final de la relación. Porque este fenómeno se repite con frecuencia?
Pero hay tanta distracción con sacarle brillo a la máscara que no vemos detrás de ella, y nos conformamos con ese brillo que puede ser latón, recordad que todo lo que brilla no siempre es oro.  Algunas personas se arriesgan a entrar en vidas ajenas y estos a su vez entren en las suyas, porque tienen miedo a estar solos, piensan, que esto es lo mismo que la nada y en algunos casos la soledad es terrorífica. Miedo a que? A sí mismo, a pensamientos inquietos, a deseos incontrolados? O simplemente la vida se percibe desde la perspectiva de otra persona, ignorando la propia.  Alguien se puede meter en la aventura de conocer y pretender cambiar a la persona que le gusta, que buscar su centro o su crecimiento personal. 
En toda relación, se debe ganar-ganar, ambas partes conservarán un equilibrio y se disfrutara desde este para compartir, dar y recibir con amor, respeto, confianza y libertad.  Dos Seres equilibrados se encuentran en el amor y respeto por cada uno, aceptándolo en su esencia; disfrutando de lo que recibe del otro, desde lo más sencillo hasta lo más complejo.  Crecerán, se darán apoyo mutuo. Admirar y disfrutar de la pareja sin juzgar, nos permite vernos a nosotros mismos.  Lo que elegimos   
Complementa nuestro Ser y pone la especia indicada para darle sazón a nuestra vida.
Hablando de complementar existen algunos desequilibrios que se encuentran y pueden disfrutar en el mismo, pensando que tienen lo que les falta: a los personas bajas, le gusta una pareja grande, con excepciones por supuesto, al débil le gusta el dominante, es una atracción que llena ese vacío dándole un poco de color con lo desconocido.
Las personas con las que nos relacionamos son los maestros que nos dejan ver el lado que no conocemos, pero que creemos que nos falta.  Los desequilibrios son estados emocionales que se distan entre uno y otro, es decir, una persona dice a todo lo que le piden "NO" no comparte, no trabaja en equipo; una persona que dice a todo lo que le piden "SI" se carga de responsabilidades y se pasa la vida haciendo lo urgente y deja de hacer lo prioritario: estos dos sujetos están cada uno a cada extremo de la línea, si se encuentran, estarán en conflicto; pero finalmente cada uno aprenderá del otro, permitiéndoles llegar al centro, y conocerán el discernir, para aprender a compartir o decir no en la justa medida.   
Al finalizar una relación, se debe hacer con amor y compresión, dando gracias por todo lo aprendido; bueno o malo no existe, solo es lo que se conoce y se aprende. Esto que nos deja, permite ir afinando el patrón selectivo para abrir la puerta a otro Ser que vibre en la misma frecuencia en que me encuentre.
La diferencia que existe entre un hombre y una mujer hacen que se dé la magia para disfrutar en pareja del amor, la pasión, la amistad, la complicidad, y todo lo que surja para que sean felices y reine la armonía indefinidamente. Ella es la maga, El es el conquistador; si cada uno vive su rol, disfrutando del rol de su pareja, entonces lograran una actividad dinámica y divertida sin permitir que la monotonía e indiferencia entre en la relación. La sexualidad es la que permite que se viabilice el deseo de unión entre dos Seres, un deseo de unión que ha perdido su valor espiritual en la Cultura Humana y por ello es tan mal utilizado y reprimido.
El amor es el ingrediente principal hacia la transformación; el amor hacia uno mismo en conjunción con el universo; el amor hacia los otros, cuando el amor fluye en ti, para ti y para todo lo que te rodea sin esperar nada a cambio. Yo soy… amor, quiere decir que no es el ego, ni las máscaras que dejamos ver al mundo. El Ser es el alma, lo más puro y esencial de los seres humanos, evoluciona, transformando nuestra parte más externa, permitiendo dejar ver nuestro yo natural y espontaneo, sin máscara.  Locura para Ser, autentico, natural, cordura de estar, compartiendo el ser evolutivo, dando y recibiendo lo mejor de cada uno.  Vivir el amor, la complicidad, y la sexualidad en pareja con la libertad de ser uno.